miércoles, 15 de mayo de 2013

EL BOLERO DE RAVEL



                                         MUSICA DEL BOLERO DE RAVEL

El redoble del tambor pronuncia su sonido suave al aire, marcando el comienzo de la pieza musical clásica. Los violines le apoyan en una casi imperceptible melodía, dando entrada a la flauta que modula el ritmo de lo que será, la base musical de la obra.

Mientras espero la entrada del clarinete, me dejo llevar por la partitura inspirada en la música española, cuya frecuencia sonora relaja el ánimo. En el tiempo musical van apareciendo sucesivamente nuevos instrumentos que incrementan el volumen del bolero, aportando a la calma inicial, un espíritu de dura marcha, donde la imaginación te traslada hacía un camino largo lleno de dificultades y en el que vas avanzando con un pesado pero constante caminar, dulcificado por la maravillosa música.

Las características inspiradoras de la sinfonía, parecen marcar con su cadencia, el mismo ritmo social que actualmente vivimos; donde a una persona inicialmente comprometida, que aporta sus propios valores, sus
sentimientos, sus ideales y sus actos, se le van añadiendo a través del “tempo”, nuevos compañeros que tienen la misma melodía rítmica que él. Juntos a éstos y otros nuevos que irán apareciendo, se va articulando la orquesta que toca en pro de la sociedad, cuyos “músicos” quieren interpretarla con la mayor sensibilidad, para que las notas de los instrumentos que cada uno hace sonar, aporten al resto del auditorio público que les acompaña, el bienestar, la solución a sus problemas, la esperanza y la felicidad.

Estos intérpretes son las plataformas sociales y agrupaciones humanitarias, que cada día están en “crecendo” y tratan de auxiliar a todos aquellos  sufren, por culpa de la partitura oficial del “bolero de Ra-joy”, que tiene una tonalidad demasiado aguda, demasiado grave, llegando a unos niveles de estridencia que aturden.

Y lo peor de esta obra inacabada, es que se va repitiendo con un “ritornello” cada vez más “fortíssimo”. Esperemos que su política económica y social acabe como la composición de Maurice Ravel, con un estruendoso derrumbe total.




miércoles, 24 de abril de 2013

SAN JORGE Y EL DRAGON


Representación "Vencimiento del dragón", Alcañiz

En el allende de los tiempos, donde la fe cristiana creaba leyendas, había un dragón que atacaba una ciudad para devorar a todos los hijos de la gente humilde. Pero llegó un día donde en su insaciable voracidad, pidió que le entregasen a la hija del rey, y mientras ella esperaba resignada su destino, apareció san Jorge para defenderla. A galope de su fiel caballo blanco, cabalgó hasta la montaña mágica de la superstición donde se refugiaba la terrible fiera. En el lugar, encontró una enorme caverna desde la que, entre grandes vapores hediondos, emergía una gran luminosidad, producida por los destellos de fuego que daban las bocanadas del dragón.

Al introducirse en la misteriosa dragonera, el santo desenvainó su espada con el decidido ánimo de matar a la bestia alada, pero sorprendido comprobó que no iba enfrentarse a un solo animal, como pensó en un principio, porque allí se encontró con muchos y diferentes dragones.

Uno tenía la forma rara, como de sucursal, al que “preferentemente” le gustaba comerse a jubilados e inválidos; otro de los monstruos tenía siete cabezas, que estaban encorbatadas, con el pelo engominado,incluso una de ellas llevaba peineta y otra, una corona. En lo más profundo de la cueva, había un dragón muy mal educado, al que le acompañaba otro que arrojaba parados por su boca; un poco más oculto estaba otro en estado moribundo, porque su salud era deplorable y no tenía a nadie que le pudiera asistir. Aunque el más espeluznante, que tenía forma de caimán, dormitaba tranquilo en su “paraíso”, después de haberse saciado tras ingerir todo el dinero que le llevaban los especuladores.

Pero san Jorge, no redró ante estas fieras malignas, y con energía renovada se abalanzó con furia sobre todos y cada uno de los dragones. Y allí sigue…, peleando desde hace un largo tiempo por el bien de toda la sociedad.

En nuestra historia actual también hay muchos san Jorges que batallan “lanza en ristre”. Son aquellos que luchan por crear puestos de trabajo, aquellos que imparten verdadera justicia, aquellos que apuestan por la solidaridad, aquellos que ofrecen la igualdad de oportunidades y muchos otros, que aunque están en el anonimato: creen, esperan y confían en que la victoria llegará algún día sobre el dragón.

                                                   Viva san Jorge y viva Aragón

miércoles, 3 de abril de 2013

LA PROCESION VA POR DENTRO



El silencio de la muchedumbre retumbaba en los tímpanos, haciendo crecer la emoción de los sentidos. A cada sílaba muda que pronunciaban en la procesión, a unos les iba aportando más fe, a otros, admiración, los más, sentían que estaban viviendo y percibiendo algo sublime, algo mágico, algo que conmocionaba la mente, por el sencillo hecho del mutismo obligado de aquellos que iban marchando por la angosta calle en un respetuoso orden, tan solo roto por el eco lejano del enérgico redoble del tambor. Luego, apareció la
imagen del dolor cargada sobre los hombros del pueblo, la mortificación que sufrían sus porteadores embargó a todos los que la contemplaban, los cuales se solidarizaban con su esfuerzo, creyendo ver en aquel ánimo, una penitencia más que debe soportar la gente ante las dificultades de la vida diaria.

Al llegar a la plaza, el aroma de la montaña afloró ante la luz intensa de la luna, fue entonces cuando la multitud se paralizó, el denso silencio angustió sus gargantas y excitó sus ojos; solo el timbal se atrevió a  desafiar a todos para marcar el camino, haciendo que ellos se miraran y de la mutua contemplación, apareció el hechizo del amor maternal.

Ya nada podía hacer ella por él, solo le quedaba el recuerdo de los años vividos a su lado y de aquellos donde le seguía sus pasos, orgullosa de su lucha por los más humildes, de su capacidad para calmar las carestías de aquellos que tenían hambre, de educar a los más necesitados y de sanar a los que estaban enfermos.

Y ahora, ese génesis ilusionante que procuraba alcanzar la igualdad social lo han crucificado, con su declive ha vuelto inexorablemente el caudillismo, el yugo de los poderosos y la diferencia de clases, todo en aras del estandarte de la resurrección.

Con ello han favorecido que los mercaderes vuelvan al templo en forma de privatizaciones, que se confunda el lavado de pies de un político que sirve al pueblo con lavado de dinero del corrupto, que ya nadie crea en los milagros del desarrollo, que no se encuentre a un buen samaritano, que la cruz se la hayan dejado fija al pueblo.

Solo nos queda señalar en esta historia, aquellos que nos hacen sufrir este calvario, son esos mismos que negaron más de tres veces que lo conocían, los que se lavaron las manos, los que ya sabían “de sobre” quien los iba a entregar, porque el traidor era una vez más,…el tesorero.
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martes, 12 de marzo de 2013

LA NIEVE


                             

Con avidez matinal, me asomé al balcón de la ilusión para saber si ella había cumplido con su palabra. Y efectivamente allí estaba, silenciosa e inmóvil, la nieve blanca se estaba dedicando con una parsimoniosa tranquilidad a modelar todas las figuras que encontraba en su bamboleante caída.

Absorto por el mágico espectáculo que se plasmaba ante la retina, admiré inquieto todas las formas maravillosas con las que adornaba el paisaje. Los tejados, antes ondulados eran ahora una gruesa manta de sueños; los bancos acolchaban sus formas alentando a los viandantes a proporcionarles un mejor descanso; la montaña adornaba su ladera camuflando, entre enormes algodones, a sus fieles acompañantes, los arbustos ; el marrón de los campos cedía temporalmente su color a la visitante, pues ésta le aseguraba al marcharse, un verde esperanza; los tristes manantiales la recibían con tanto cariño, que se fundían en un abrazo tan intenso, que la convertían ya en agua; en esta estampa bucólica solo se oía un lamento, el de los pinos, que se quejaban con el quebranto de sus ramas.

Los caminos habían desaparecido, el valle uniformó todos sus campos y tan solo se notaba en esta blanca igualdad, el paso de algunos animales que habían depositado su huella en el níveo manto. ¡Cuanta razón tenían los “sabios meteorólogos locales”, que pronostican grandes nevadas si la borrasca entraba por el Golfo de Cádiz!, esos mismos que disfrutan contando, cuando estando el pueblo incomunicado por la nieve, su único entretenimiento era cazar conejos furtivamente “siguiendo sus rastros”.

Esto me hace reflexionar para comprobar que actualmente, las borrascas entran todas desde el “Golfo de Madrid”, cuyas “inclemencias económicas” legales sirven para “blanquear” a todos los defraudadores y corruptos. Este maná de nieve que les cae del cielo, solo trae bienes a sus ricos amigos y mientras tanto, el pueblo sigue esperando aturdido mirando al infinito sin saber que hacer. También pienso en ese conejo, que salió a “buscar comida y vivienda” para tener una mejor calidad de vida, dejando su huella impresa en la nieve de los prestamos. Como la nevada fue más grande de lo esperado, no pudo comer la hierba oculta  y entonces vino el banquero-cazador, siguiendo el rastro hasta su madriguera y metiendo el brazo lo cogió,… asido por las orejas.




domingo, 17 de febrero de 2013

TIERRA DE LOBOS



La brasa alumbraba en penumbra, la figura de una familia que se calentaba alrededor del fuego, en una fría noche de invierno. Todos estaban escuchando absortos, los relatos que al abuelo le encantaba narrar sobre las historias de lobos: “fue durante el año del hambre, cuando llegaron hasta el centro del pueblo en busca de comida y desde nuestra casa, escuchábamos el angustioso aullido que emitían en la puerta de la carnicería”. 

También contaba el anciano: “en un atardecer, subía mi bisabuelo desde Calanda, por el entonces frondoso pinar del Convento y le salió a su encuentro una manada de lobos, que  le siguieron apostados junto a la orilla del camino, hasta que varios de ellos se abalanzaron a las patas del caballo que los repelió a coces y por su rápido galope se pudo poner a salvo. Pero debido al susto, en sus sueños, la pesadilla volvía de nuevo cada noche y él, aullaba en su angustia”.

Hay muchas otras historias de lobos, como la del lobo blanco de Peñarroya donde la leyenda dice: “que en 1835, merodeaba por los pueblos de los puertos de Beceite esta fiera, que penetraba en los cementerios de los pueblos, donde desenterraba a los cadáveres y también atacaba a los jóvenes”. Estos relatos, hicieron que los lobos fueran odiados por la sociedad de la época. Así las encontramos de malos en los cuentos de niños ó en obras de teatro, con el hombre lobo como protagonista.

Toda esta animadversión llevó a realizar batidas para matarlos, siendo autorizadas por los gobernantes. Era tal el terror que producían, que cuando los cazaban, sus cuerpos eran paseados por los pueblos de la Comarca y las gentes les daban dinero, matancía o productos de la huerta, para agradecerles el haberlos abatido. Dice la tradición oral, que el último lobo del Bajo Aragón, lo cazó el belmontino  Juan Pío Membrado.

Pero de nuevo, el país se ha repoblado de lobos, pero esta vez, hambrientos de poder y de avaricia por el dinero. Estos depredadores, se han sabido camuflar con “pieles de cordero” en el hermoso y crédulo campo de la democracia, para aprovecharse de su cargo político en beneficio propio y de sus amigos. Luego estos malvados sátrapas, regresan a los bosques de la soberbia, donde se jactan sin rubor de la presa que han hecho. Lastima que no apareciese por allí el regeneracionista Juan Pio, para darles una lección de cómo se trata con el “Porvenir de un Pueblo”.